Arroz con leche

COCINA A – PRÁCTICA 19/02/19

Ingredientes:

  • 1 litro de leche.
  • 200 gramos de arroz blanco preferiblemente de grano redondo.
  • 125 gramos de azúcar.
  • 2 ramitas de canela más canela en polvo.
  • Varios trozos pequeños de cáscara de limón.
  • 25 gramos de mantequilla sin sal.

La leche

En una olla, vierte el litro de leche con el azúcar, junto con las ramitas de canela y los trozos de cáscara de limón. Revuelve de vez en cuando, manteniéndolo a fuego medio.

El arroz

Mientras la leche toma calor, toca encargarse del arroz. Y es en este paso donde abuelas, reposteros, chefs, cocineros aficionados y todo aquel interesado en la materia tiene algo que decir, pues hay varias maneras de tratar previamente el arroz, y la que escojas determinará el resultado final que tendrá el postre.

Por lo menos hay 3 formas de procesar los granos de arroz antes:

  • La técnica del remojo: hay quienes dejan el arroz en remojo de 20 a 30 minutos antes de comenzar a preparar la receta, desechando el agua del remojo una vez que se torne blancuzca. (la que nosotros escogimos)
  • La técnica del lavado: hay quienes lavan el arroz en un colador dejándolo unos minutos bajo un chorro de abundante agua, hasta que el líquido blanquecino que suelta los granos se vuelva cristalino.
  • La técnica de la cocción anticipada: hay quienes cuecen el arroz tal como se cocinaría para consumirlo como acompañante de otros alimentos, o incluso lo reciclan si les quedó sobrante de alguna otra comida.

Escojas una u otra opción, lo importante aquí es saber que las técnicas del lavado y el remojo previos permitirán que el arroz desprenda su almidón para lograr una textura más cremosa del dulce, mientras que la técnica de la cocción o reciclado dará como resultado un arroz con leche más apelmazado. Todo es cuestión de gustos.

Ahora fíjate bien cuándo la leche llega a su punto de ebullición y romperá a hervir, pues justo en ese instante deberás agregarle el arroz bien escurrido que ya procesaste con anterioridad. Hecho esto, pon el fuego bajo.

El arroz se hinchará y ganará volumen por acción de la hidratación con la leche y mientras esto sucede tu trabajo será vigilarlo y cuidarlo, revolviéndolo de vez en cuando con una cuchara de madera.

Sabrás si tu arroz está listo cuando la leche se haya reducido considerablemente, aunque no por completo, adquiriendo una textura de arroz cremoso con granos tiernos.

Cuando consigas el punto medio entre ablandado, reducción de leche y humedad, retíralo del fuego y con cuidado escarba para extraer las cáscaras de limón y las ramitas de canela. Ahora añade la mantequilla dejando que se derrita con el calor y que se funda con el arroz caldoso conseguido, ¡y que se haga la cremosidad!